Sorprendente y arrebatador.

Sobre las doce ha irrumpido en mi despacho un típico mensajero: casco, walkitalki, y camiseta azul de Amunt Valencia. Me ha entregado un atípico sobre circular, de diseño: en su interior el tanga burdeos de Mar, mi fetiche sueco. Y una nota manuscrita: manéjalo con rigor, está recién usado.

Mi urgente sms: espero instrucciones.

Sus indicaciones han coincidido con mis deseos.

Una hora después, mientras escribía las reacciones en la pizarra, notaba una confortable presión en la entrepierna, y he pensado que obviamente no usábamos la misma talla.

Si Mar sigue así no me importará ser su disciplinado amante.