Quimeras (193)
Llego a casa después de cuarenta días y tengo la impresión de comenzar de nuevo. He pasado gran parte del sábado buscando distintos artilugios imprescindibles: o mi memoria sigue confundida con mi fantasía, y nada se encuentra donde hubiese jurado que lo dejé, o Mar, que ha pasado algunas semanas instalada aquí, se ha dedicado a allanar mi intimidad. Me inclino por lo primero.
Ni Luz ni Mar aparecieron por el aeropuerto a mi llegada. Luz alegó una cena familiar con los padres de su marido; Mar un romántico fin de semana con su amigo Joan, “en un hotel con encanto”. Afortunadamente durante el regreso, y gracias a las demoras, pude acabar el libro de Mankel, así que consideré el resto de situaciones como minucias circunstanciales.
Ahora son las cuatro de la tarde de un domingo apacible y extraño. Vengo de la Fnac de comprar un libro de McEwan, y en el ambiente, es decir en mi cabeza, noto una insólita quietud, como los prolegómenos de una conmoción.
Otro síntoma: anoche estuve hasta cerca de las dos de madrugada viendo un programa dedicado al centenario de Lévy Strauss, con muchas antropólogas opinando. En vez de dejarme caer por alguno de los lúgubres pasadizos que me seducen, me enteró que a LS le gustaban Poussin y Monet. Son conocimientos interesantes, pero ¿para un sábado de madrugada, recién llegado? Y había pasado la tarde en una manifestación contra la política educativa del gobierno regional.
Me inquieta este inusitado aterrizaje en mi ciudad. De repente me siento como inadaptado, desarraigado y vulnerable.
Esperemos que sólo se trate de un simple accidente doméstico en alguna de mis sinapsis, y que mis premoniciones sólo sean quimeras prenavideñas.
PD: Atendiendo a mis reiterados ruegos, AA me envía unas fotos memorables. De pie, piernas abiertas y calzando unas botas negras, de amazona; totalmente depilada, salvo que el inapreciable tanga esconda alguna traza; antifaz, un collar de falsas esmeraldas rodeando sus senos y blandiendo una fusta en su mano izquierda. Arrebatadora, aunque la fusta no era como la de Sully, quizá la ha adquirido en las rebajas de algún Wal-Mart, esas que provocan estampidas humanas.



flor_deloto dijo
Ooooops, me dió curiosidad saber qué hace AA con la mano derecha!
Beso.
2 Diciembre 2008 | 05:36 AM