Acabo de enviar mi artículo a la revista. Tenía urgente necesidad de pasar la página orleanesca, y el paper me quemaba entre las manos. Un artículo nunca se acaba, pero hay que abandonarlo cuando ya molesta.
Un fallo en las comunicaciones ha generado un malentendido con Luz. Su obligación era mantenerme anoche al tanto de sus progresos. Su silencio en la hora decisiva me incomodó. Pero doy por bien hallada la excusa para nuestra trifulca, que se ha visto potenciada por las improcedentes demandas del profesor de literatura que la pretende. En fin, en este mundo de relaciones insólitas todo transcurre por erráticos y alocados cauces, de ahí su fascinación.
Finalmente todo se ha resuelto, así que está noche cenaremos en el Peix Daurat. Su marido, al parecer, tiene una abominable cena de empresa.
P.D: AA, al apercibirse de mi fijación por su zapato, me ha mandado una nueva foto, también con gorrito navideño, en el que los detalles del zapato son más evidentes. Quizá sea lo menos relevante de toda la composición, pero ya es un icono de nuestra incipiente relación, junto con la fusta de Sully. Le pediré que me mande una nueva foto chupando el puntiagudo tacón.

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