Amsterdam
Es lo que tienen los hoteles solitarios, tan pronto envias un nostalgico mensaje a un olvidado amigo como retomas un blog ya finiquitado.
Vuelvo no sé si para quedarme o para pasar un rato en esta noche solitaria de Amsterdam. En realidad desconozco quién ha vuelto: siento a Murakami como alguien que existió una vez. Ya no existen becarias irresistibles ni sumisas imposibles, incluso yo (¿Murakami?) tengo mis conflictos de identidad.
Pasaré una larga temporada en Amsterdam, quizá me atropelle alguna bicicleta




kilometro1 dijo
¡sorpresa! siiii, que sorpresa encontrar que has hecho una paradita en tu atolón desde amsterdam. aunque como dices tu crisis de identidad sea profunda, pero ya ves yo tambien siento que mi identidad está en crisis
¡nos leemos de nuevo!
12 Junio 2009 | 09:39 PM